fondo

22 abr. 2011

Reflejo de vida


Cada día que nace se asoma en el horizonte un gran espejo que nos refleja y recuerda la pureza de nuestra esencia.
Entrega su energía alimentando nuestra vida y la del planeta, que es nuestra casa.
A ese gran espejo lo llamamos sol.
Disfrutemos de su presencia en cada amanecer.
Permitamos que nuestro sol interior vaya a su encuentro,
y asi brillará un poco más. 

Ese sol se muestra con toda su fuerza y esplendor. Del mismo modo la vida se nos entrega día a día, y percibimos desde lo profundo de nuestro corazón el palpitar
que nos mantiene en contacto con la verdadera realidad.
Reconocer en nuestra esencia la unión con todo es sabiduría. Vivir siguiendo los mensajes del corazón es coraje y entrega.

Así como las nubes ocultan el sol, a veces nuestros pensamientos actúan como si lo fueran: nublan nuestra visión, nos entristecen. No luches contra ellos. Déjalos pasar. Descansa, como el sol detrás de las nubes, tranquilo, sereno.
Tu sol interior no deja de brillar…

12 abr. 2011

Imagen en la arena


Como en la vida, encontramos aquí la fuerza del mar embravecido y, tan solo unas horas después, la calma de una playa desierta que nos invita, como un lienzo a un pintor, a dejar nuestra huella en ella.
Acepto el reto y, con unas sencillas líneas, dibujo un símbolo en la arena, recordando los mandalas de los monjes tibetanos, sabiendo que a la mañana siguiente el mar habrá borrado toda marca, y prepara de ese modo el paño nuevamente para que quien camine sobre ella, se anime a escribir el mensaje de su corazón.
Así transitamos por esta vida y está en nosotros la decisión de pintar, cantar, celebrar la existencia, aun a sabiendas de que "esto también pasará".
Dejar nuestra huella viviendo el presente…
Momento a momento…
Conscientes de que nada en el mundo material perdura para siempre.

10 abr. 2011

Sobre un tallo y una flor…



Una leve tristeza ronda el aire...
Tristeza por un pimpollo que empezaba a abrirse y cae al suelo sin haber mostrado a la existencia su fragancia, su belleza.
Una flor que quería expresarse plenamente, entregándose a la vida sin saber cuanto duraría su esplendor, satisfecha y gozosa de ser total, aunque fuera solo un instante…
Quizás un sol tan intenso aceleró su caída. Tal vez, el tallo no se sentía con fuerzas para sostenerla. Dudó entre entregar de sí la energía necesaria para brindarse completamente a la flor, porque esto podría poner en riesgo su propia existencia. Se desprendió de ella finalmente, imaginando que nuevas flores volverían a crecer algún día de su propia savia. Pero eso no es seguro. ¿Será árbol o hierba? ¿Habrá otra primavera o esta era su única posibilidad de florecer?

El momento ha pasado y aquella que no pudo ser, nunca será…
Su tiempo fugaz la rindió a la tierra, antes de tiempo…
Su fragancia no se esparció en el aire…
Su belleza no se mostró al caminante solitario…
El tallo no tuvo el amor suficiente para alimentarla…
No pudo ser…

Quiso comprender antes que sucedería, sin notar que la respuesta estaba en la entrega sin medidas… Esa flor traería consigo, una vez madura, la semilla necesaria para renacer.


6 abr. 2011

El amor...

El amor no pide permiso para entrar. No pregunta quien eres, cual es tu condición ante la sociedad. Simplemente irrumpe en tu vida, te moviliza, te despierta…Y tú, quieres seguir dormido…
Temes perder el control, salir herido, ser juzgado. El amor no puede ser juzgado. Solo puedes entregarte a el en el momento presente, y vivir tu vida a pleno. Que importa mañana. Que importa el ayer. Importa que tu vida no pase vanamente, con medidas, a medias. ¿ Acaso vas a esperar un mejor momento para entregarte a él ? ¿ Sabes si ese momento llegará?
Vive hoy del modo que el amor llegue a ti: fogoso, fuerte, sereno, calmo. Obtén la paz que sólo te dará el no haber dejado pasar el amor a tu lado. Deja que te roce, que entre en ti, que te lastime si es necesario…Quizás hacía falta para despertar.
 

3 abr. 2011

El ego

Lo mismo que creemos que nos protege nos aísla y nos oprime hasta matarnos, hasta matar la pura expresión de amor que estamos destinados a mostrar los seres humanos.
Nada cambia esperando que todo cambie a nuestro alrededor, afuera. Todo cambio procede del interior. Milagrosamente cuando recuperamos la conexión con nuestro corazón,  nuestra pura esencia, la conexión con todo y con todos, sabemos que no estamos separados del resto. Somos Uno y entendemos que lo que hagamos a nuestros semejantes y a nuestra madre tierra nos lo hacemos a nosotros mismos. Qué mejor entonces que entregarnos desde el corazón y ver que sucede. Podemos seguir intentando, de hecho nuestro ego luchará para que así lo hagamos, encontrar la dicha a través del dinero, las posesiones, el poder, hasta ver una y otra vez que cada vez que creemos lograr estar felices, es solo cuestión de tiempo hasta que vuelva el sufrimiento al perder algo, o la insatisfacción con lo logrado, el vacío. Busquemos entonces la plenitud de nuestro ser abandonando la astucia, la acción interesada, la carrera en que no importa avanzar pisoteando a nuestros hermanos, maltratando a nuestra madre tierra.  Despertar a la conciencia individual es  ayudar a despertar finalmente la conciencia colectiva, comprender, sentir con intensidad, alinearnos con nuestro corazón es despertar de la ilusión y encontrar la paz.


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